El Tributo Divino. Palabra de Dios

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al cesar lo del cesar a Dios lo de Dios

« ¿De quién es esta imagen y la inscripción?  Le respondieron: –Del César.  Jesús les replicó: – Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es  de Dios.» (Mateo 22,15-21)

Por Johanna Cardona B.  

Hoy me pregunto: ¿Qué significa “Dar al César lo que es del  César y a Dios lo que es de Dios?”.  Acaso, ¿Qué no hay que mezclar religión y  política? ¿Qué no hay que divinizar ningún poder humano? ¿Que los  impuestos a un poder injusto no son competencia de la religión? No es fácil responder a esto,  porque la historia de la Iglesia demuestra las diferentes interpretaciones de este texto.

Ha habido épocas de enfrentamiento manifiesto con el poder político que intentaba usurpar la supremacía a Dios;  pero ha habido otras muchas en que la Iglesia se ha aliado descaradamente  con el poder temporal. ¿Dónde está el límite?. Está claro que la fe ilumina la vida privada y pública. No es un asunto solamente de conciencia o de sacristía, como quisieran algunos. La fe se proclama con  la palabra y con una vida coherente según los valores del Evangelio.

Para un creyente en Jesucristo, no es la última instancia de moralidad un determinado partido  o ideología política, por muy democrático que sea, o porque su líder cargue sobre el pecho la camándula más grande o lleve la biblia debajo del brazo. La pauta de  comportamiento para un cristiano es el Evangelio y sus valores y por ellos  debe luchar y trabajar en los diferentes ámbitos de la economía, de la  política y de la sociedad.

No para  sacralizarlos, sino para humanizarlos según los valores que Cristo nos enseñó. Por eso que, más que ser de izquierdas o de derechas, santitas o arribistas que son categorías humanas, importa vivir los valores del Evangelio, todos en su  conjunto, sabiendo que ningún poder humano podrá agotar nunca la  totalidad del mensaje evangélico. Y de ahí que no haya que absolutizar  ninguna realidad humana temporal, ningún César que nos pida adoración o disciplina de partido o sumisión al sistema económico o mediático.

Esto no es fácil en la sociedad que vivimos, y menos en la actual coyuntura mundial de crisis en que al dinero se le sigue adorando. Llevar los valores de la vida, la familia, la justicia, la paz, la solidaridad, la ecología y toda defensa de la dignidad humana es una obligación primer orden en todo cristiano esté en el lado que esté, o la ideología que milite. No es coherente  oponerse al aborto y defender la pena de muerte; pedir la paz y defender la  guerra; luchar por la vida y colaborar en la destrucción del medio ambiente;  ir a Misa y oprimir al empleado; hablar de  solidaridad y ser esclavos del consumismo.

Descubramos si Cristo y su Evangelio son el centro de nuestra vida y el motor de nuestro actuar. Demos a cada cosa su importancia. No separados, pero sí en su justo lugar. Primero Dios, Cristo,  su Evangelio, después todo lo demás. Sin oposición, en complementariedad y en coherencia. Nada es malo si lo encuadramos y vivimos en una  vida con sentido, dando a cada cosa su importancia y su tiempo. Dar al  César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Es la gran misión a la que estamos llamados como cristianos que somos. 

Nota: Hoy celebramos el DOMUND, día universal de las Misiones.  Mail: elciast@hotmail.com

Dom 22 de Octubre de 2017- Dom XXIX T. O. Ciclo A. P. Elcías Trujillo Núñez

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