Adviento tiempo de Esperanza. Palabra de Dios

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«Mirad, vigilad: pues no sabéis cuando es el momento» (Marcos 13, 33-37). Con el tiempo de Adviento iniciamos un nuevo año en la liturgia.

Por Johanna Cardona B.

Hablar de Adviento es hablar de advenimiento, de expectativa por la venida de algo o de alguien que nos traerá buenas nuevas. Es tiempo de esperanza. Tiempo que exige serenidad y confianza motivada por algo bueno que se aproxima, pero pide a su vez un aporte de parte nuestra para hacer que lo esperado sea una realidad.  Las lecturas bíblicas nos animarán a vivir el Adviento, en un primer momento, como una preparación para la celebración de la Navidad.

Pero ahí no podemos quedarnos, porque nuestra esperanza no se basa sólo en celebración de la Navidad, sino que está centrada en el Advenimiento del Reinado de Dios. La celebración de la Navidad es una oportunidad para tomar fuerzas en la construcción de una humanidad nueva.  Desde hoy estamos invitados a vivir el Adviento, es decir, negarse a aceptar que nuestra suerte sea el engaño, la pobreza absoluta, la miseria, la corrupción y la muerte.

Vivir el Adviento, es vivir en esperanza y creer que con la gracia de Dios podemos encontrar soluciones. Es estar vigilantes, como dice el evangelio. No es estar en vigilia con miedo a la muerte o al juicio divino, es estar despiertos, pilosos, dispuestos a servir, a trabajar buscando un mundo mejor. Vale la pena recordar que las palabras de Jesús “estén vigilantes” se han empleado de diversos modos, y de manera muy equivocada, para asustar a la gente.

En alguna época se decía: “estén vigilantes” porque en cualquier momento “la muerte les sorprende y si no están en gracia de Dios irán derecho al infierno”. “Si viene la pelona (la muerte), que nos coja confesados”, decía la gente. De esta manera todo el mundo andaba tan preocupado por la otra vida que convirtió ésta en una pesadilla, en un peregrinar bochornoso hacia el cielo.

Entonces el cristianismo se convirtió en un opio adormecedor, que llevaba a la gente a esperar sólo en la otra vida.  Cuando aparece el humanismo ateo, pone en crisis y despierta la humanidad con sus críticas lacerantes, ayudando a reflexionar y a devolverle al ser humano el sentido de la tierra. Tengamos cuidado en convertir nuestra fe y el hermoso camino de Jesús en una religión adormecedora de conciencias. Necesitamos despertar, vivir nuestro propio renacimiento cristiano. Sin perder la conciencia de pecado, nuestra referencia a Dios y nuestra esperanza escatológica (la plenitud en Dios al final de los tiempos).  

Vivir el Adviento es prepararnos para la Natividad y sobre todo para trabajar mano a mano con Jesús en su Proyecto salvador. Vivir el Adviento es hacer caso omiso a las melodías engañadoras de una navidad dominada por el comercio manipulado, que invita a comprar cosas inútiles. Vivir el Adviento es confiar que la gracia y la paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo vienen hacia nosotros. Vivamos el Adviento: esperemos la venida del Señor; y esperar la venida del Señor es practicar la justicia porque “Dios sale al encuentro del que practica la justicia”.  

Nota: el próximo viernes 8 de diciembre nos unimos a muchos niños que hacen un pacto de amistad con el Señor, cuando lo reciben por primera vez en la Sagrada Eucaristía. Felicitaciones e Ellos y gracias a los Catequistas.  Mail: elciast@hotmail.com

DEUS MAGNUS EST

Domingo 3 de Diciembre de 2017- Domingo I T.Adviento- Ciclo B- P. Elcías Trujillo Núñez

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