Generosidad Divina. Palabra de Dios

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«Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. ¿No puedo hacer con lo mío lo que yo quiero?» (Mateo 20,1-16)

Por Johanna Cardona B.

Preguntémonos, qué es lo que más abunda en Dios: Justicia o Misericordia? La Biblia habla muchas veces de la justicia de Dios e incluso se habla del Juicio de Dios. Hoy nos encontramos con la parábola de la contratación de jornaleros para ir a trabajar en el viña. 

Unos son contratados a primera hora y trabajan durante todo el día;  otros son contratados a última hora, y trabajan pocas horas. Pero resulta que el pago es el mismo. Se presenta una Justificada indignación, de los que han trabajado todo el día y quieren recibir más. Que injusticia la del patrón. Que injusticia la de Dios.

No olvidemos que el Evangelio está escrito no en clave de justicia distributiva humana sino en clave de generosidad divina.  No tenemos derecho a pedirle cuentas a Dios. Todos hemos recibido lo convenido, lo demás es desbordamiento generoso de Dios que hace con su dinero, con su gracia, lo que quiere. No podemos controlar y manipular a Dios o creernos los auténticos buenos y  depositarios de la salvación de Dios. No lo olvidemos: la salvación, el amor de Dios es gratuito, no lo merecemos nunca.

generosidad divina

Dios no nos ama porque somos buenos, sino porque somos sus hijos. Los de la primera hora y los de la segunda y última son hijos igual y Dios los trata como a hijos, no por el trabajo que han realizado.  Esto tiene consecuencias para nuestra vida. Vivimos en una sociedad donde nada es gratuito, todo tiene un precio, hasta los más nobles sentimientos. Todo se compra y se vende, está sometido a la ley de la oferta y la demanda.

Hemos perdido el sentido de la gratuidad hasta en nuestras propias familias. Todo tiende a hacerse por algún interés o para conseguir algo. Cómo   entender esta generosidad gratuita y desbordante de Dios?. Nos vamos a salvar no porque somos buenos,  sino porque Dios es Bueno y nos ama y nos salva.  Eso no quiere decir que vale cualquier comportamiento, pero no es nuestro comportamiento lo que determina la salvación de Dios.

Dios ama a todos, lo dice el Evangelio, a los buenos y a los malos, a los de la primera hora y a los de la última. Hermosa lección para que vivamos la fe más desde la gratuidad que desde la obligación, más del gozo que desde la reclamación de derechos. No nos vendría mal vivir desde la gratuidad, ofreciendo gratuidad a quienes nos rodean, disfrutando de lo que los demás nos regalan, eso que no tiene valor material, pero que es lo verdaderamente valioso: el amor, la amistad, la familia, el perdón, la solidaridad, la alegría, la fe. 

Aprendamos que es esta gratuidad y este amor desbordante lo que paradójicamente cambia y hace felices a las personas, un amor,  un perdón que no se ajusta a nuestros esquemas humanos, sino que va más allá de todas nuestras previsiones humanas, o mucha más de nuestros condicionamientos humanos.

Nota: Hoy celebramos a Nuestra Señora de las Mercedes. El próximo 1 de Octubre fiesta en honor de Santa Teresita en Garzón. Le esperamos.

Domingo 24 de Septiembre de 2017- Domingo XXV Tiempo Ordinario

P. Elcias Trujillo

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