La pobreza monetaria entre los trabajadores colombianos continúa en aumento. De acuerdo con las más recientes cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la proporción de personas que perciben menos de un salario mínimo mensual pasó del 45,2% en 2024 al 48,9% en 2025, una cifra que revela el deterioro del ingreso laboral en el país.
Con más de 22 millones de trabajadores, el dato significa que más de 11,3 millones de personas viven con ingresos inferiores a los $1.423.500 actuales. Esto representa el nivel más alto de los últimos dos años y coincide con la discusión sobre el ajuste del salario mínimo para 2026.
Un panorama que empeora
Entre enero y octubre de 2023, cerca de 10,4 millones de colombianos ganaban menos del salario mínimo. Para el mismo periodo de este año, el número ascendió a 11,3 millones, lo que evidencia un crecimiento continuo de la población que trabaja sin alcanzar el umbral básico legal.
Al mismo tiempo, la cantidad de trabajadores que sí reciben al menos un salario mínimo se redujo significativamente. De acuerdo con el DANE, mientras en 2024 cerca de 3,7 millones de personas ganaban exactamente un salario mínimo, en 2025 la cifra cayó a 2,4 millones, alcanzando su nivel más bajo en dos años. Esto equivale apenas al 10,3% de la fuerza laboral del país.
Quienes ganan más de un mínimo: una minoría
El organismo estadístico también reporta que solo 6 millones de trabajadores (26%) perciben entre uno y dos salarios mínimos.
Por encima de ese rango, el porcentaje se reduce aún más:
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1,5 millones de personas (6,8%) ganan más de dos salarios mínimos.
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6,7% perciben más de tres salarios mínimos mensuales.
Esto evidencia que la estructura salarial en Colombia está fuertemente concentrada en los ingresos bajos.
Impacto en el empleo formal y alerta de expertos
Para Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, estas cifras deben ser un elemento central en la discusión del salario mínimo. Según explica, incrementos que superen ampliamente la inflación y la productividad pueden tener efectos adversos:
“Ajustes del salario muy por encima de la inflación y el crecimiento de la productividad terminan afectando negativamente el empleo formal y presionando la inflación”, señaló Mejía.
Las cifras del DANE apoyan esta preocupación: entre enero y octubre de 2025, el empleo asalariado con ingresos de un salario mínimo o más cayó en 427.000 personas, mientras aumentaron los trabajadores asalariados con ingresos inferiores al mínimo y los independientes, en su mayoría informales.
Un desafío creciente
El aumento de trabajadores que ganan menos del mínimo refleja no solo el deterioro del ingreso sino también el avance de la informalidad y la precariedad laboral en el país. En un contexto de negociaciones sobre el salario mínimo y desaceleración económica, los datos del DANE ponen sobre la mesa un reto crucial: cómo asegurar empleos dignos sin profundizar la pérdida de empleo formal.