En un preocupante episodio de violencia e intimidación, comerciantes del municipio de Baraya fueron obligados a trasladarse a una zona rural para recibir directamente las exigencias económicas impuestas por una disidencia de las FARC, identificada como el bloque Jorge Suárez Briceño, al mando de Alexander Díaz Mendoza, alias Calarcá.
Según denunciaron testigos que pidieron mantener su identidad en reserva por temor a represalias, los hechos ocurrieron en la vereda Los Laureles. Desde allí, las víctimas fueron llevadas a una zona apartada en San Andrés de Tello, donde, bajo condiciones precarias, fueron forzadas a escuchar las demandas de los ilegales: el pago de la denominada “vacuna”.
Durante varias horas, soportando sol, lluvia, hambre y humillaciones, los comerciantes fueron notificados de las cuotas que deberán pagar si quieren continuar operando en la región. La extorsión alcanza a todo tipo de negocios: vendedores de empanadas deben pagar un millón de pesos, panaderías 2.5 millones, misceláneas 3 millones, peluquerías 4 millones y ferreterías hasta 7 millones de pesos. Un comerciante del sector de granos y abarrotes fue incluso presionado para entregar 100 millones, lo que generó una acalorada discusión con el jefe guerrillero.
«Estamos trabajando para la guerrilla», expresó uno de los afectados en medio de la desesperación generalizada. Los disidentes no solo lanzaron amenazas, sino que también arremetieron verbalmente contra el alcalde de Baraya y su equipo de gobierno, acusándolos de no someterse a sus exigencias.
La extorsión no es un fenómeno nuevo en el municipio. Desde hace varios meses, ganaderos, líderes comunitarios y trabajadores del sector público han sido blanco de amenazas, presiones y atentados por parte de grupos armados ilegales que han venido consolidando su control territorial en la zona.
Mientras tanto, la Fuerza Pública parece rebasada por la situación, incapaz de frenar el avance de estas estructuras criminales ni de garantizar la seguridad de la población civil, que clama por protección y justicia.