Una nueva discusión sobre el régimen tributario de las iglesias y confesiones religiosas tomó fuerza en Colombia a raíz de propuestas que buscan establecer mayores controles sobre los ingresos provenientes de actividades económicas desarrolladas por estas organizaciones. El debate gira en torno a si dichas actividades deberían recibir un tratamiento tributario diferente al de otras entidades que generan ingresos comerciales.
La discusión enfrenta diferentes posiciones. Quienes respaldan cambios al régimen plantean que las actividades de carácter comercial deberían estar sujetas a obligaciones tributarias y mecanismos de control, mientras que sectores religiosos advierten que nuevas cargas podrían afectar la autonomía de las organizaciones y los programas sociales que desarrollan. En el Congreso ya se han presentado iniciativas relacionadas con la igualdad tributaria de las iglesias y con la tributación de ingresos provenientes de actividades mercantiles.
Por ahora, cualquier modificación al régimen tributario tendría que surtir el respectivo trámite legislativo y superar los debates establecidos por la ley antes de convertirse en una norma vigente. La discusión vuelve a poner sobre la mesa el alcance de las obligaciones fiscales de las organizaciones religiosas y la manera en que el Estado debe diferenciar entre las actividades propias del culto y aquellas de carácter económico.