Dagoberto Gómez asumió la presidencia del Concejo de Neiva para la vigencia 2026, en un escenario marcado por retos institucionales, tensiones políticas y un año electoral altamente polarizado. Entre los principales desafíos que deberá afrontar se encuentran la elección del nuevo contralor municipal, el ejercicio del control político a la administración local y la conducción de la corporación en medio de un ambiente político complejo.
El propio Gómez reconoció que su prioridad como presidente será el control político, una de las funciones constitucionales más relevantes del Concejo Municipal. “Nuestra tarea principal es ejercer las funciones que la Constitución y la ley nos asignan”, señaló el dirigente, quien también destacó la necesidad de fortalecer los procesos internos de la corporación.
Fortalecimiento institucional y relación con la ciudadanía
En entrevista con LA NACIÓN, el presidente del Concejo anunció que actualmente adelanta la conformación de su equipo de trabajo, con el objetivo de impulsar el mejoramiento continuo de los procesos administrativos y legislativos.
Asimismo, manifestó su interés en mantener un trabajo articulado con las comunidades y una relación cercana con los medios de comunicación. “Queremos una comunicación fluida para que la opinión pública conozca lo que se está haciendo al interior del Concejo de Neiva”, afirmó Gómez, subrayando la importancia de la transparencia y la divulgación de la labor corporativa.
El ‘chicharrón’ de la elección del contralor
Uno de los principales asuntos heredados por la nueva presidencia es el proceso de elección del Contralor Municipal para el periodo 2026–2029, el cual ha presentado retrasos y controversias desde el año anterior. Gómez explicó que el proceso se encuentra en manos de la Universidad del Tolima, encargada del componente operativo y logístico, y que actualmente está a la espera de que se conforme nuevamente la terna tras la renuncia de uno de los aspirantes.
“El proceso viene desde el año pasado y estamos pendientes de que la universidad restablezca la terna. Una vez eso ocurra, corresponderá al alcalde Germán Casagua citar a sesiones extraordinarias para concretar la elección”, precisó el presidente del Concejo, quien recordó que la institución académica se encuentra actualmente en periodo de vacaciones.
Sobre los tropiezos recurrentes en este tipo de procesos, Gómez reconoció que generan descontento, aunque también existen opiniones favorables. Incluso planteó la necesidad de un cambio estructural en el modelo de elección del contralor, sugiriendo que se evalúe la posibilidad de regresar a un esquema más práctico, como el de una terna definida por el contencioso administrativo. “El modelo actual es desgastante para la corporación y debería ser replanteado desde el legislativo”, afirmó.
El presidente del Concejo estimó que, a más tardar a comienzos de febrero, se estaría eligiendo al nuevo vigilante de los recursos públicos del municipio.
Control político en un año electoral
Además de la elección del contralor, el Concejo Municipal enfrenta un año particularmente sensible en materia política. Entre sus funciones más relevantes está el control político al alcalde y su administración, lo que implica citar a secretarios y funcionarios, adelantar debates y vigilar la gestión pública. También le corresponde aprobar o modificar impuestos, tasas y contribuciones dentro del marco legal.
Desde la oposición, el concejal Héctor Javier Osorio identificó tres grandes retos para la presidencia de Gómez. El primero, viabilizar una agenda legislativa y de control político en medio de una campaña presidencial caracterizada por una fuerte polarización nacional. El segundo, garantizar la armonía interna entre los concejales que respaldaron su elección y quienes no lo hicieron. Y el tercero, defender con argumentos éticos, jurídicos y técnicos la transparencia de las decisiones del Concejo frente a los cuestionamientos, especialmente en procesos como la elección del contralor.
Un escenario político intenso
Por su parte, el concejal Juan Sebastián Prieto Pérez, quien disputó la presidencia del Concejo con Gómez, coincidió en que los retos no son nuevos, pero sí se intensifican por el contexto actual. Señaló que la corporación se encuentra bajo la observación permanente de los entes de control, lo que exige mayor rigor jurídico y transparencia institucional.
Prieto advirtió que la presidencia del Concejo implica armonizar el trabajo de 18 concejales con visiones y posturas distintas, lo que inevitablemente genera tensiones. A esto se suma que el Concejo entra en el tercer año del actual gobierno municipal, una etapa que históricamente incrementa los conflictos políticos y profundiza los debates sobre la gestión administrativa.
“Este escenario exige liderazgo, carácter y capacidad de concertación”, afirmó Prieto, aunque expresó su confianza en la experiencia y criterio de Dagoberto Gómez para conducir los debates con altura institucional y en beneficio de la ciudad.
La elección de Gómez como presidente del Concejo, tras una reñida disputa interna, marca el inicio de una vigencia que estará atravesada por decisiones clave, presiones políticas y un escrutinio constante, tanto ciudadano como institucional.














































































