En una contundente operación contra el narcotráfico, tropas del Batallón de Alta Montaña No. 9, adscrito a la Novena Brigada del Ejército Nacional, lograron la incautación de un importante cargamento de marihuana de alta pureza, que pretendía ser trasladado desde el sur del país hacia Perú y Brasil.
La acción militar tuvo lugar en la vereda Satías, jurisdicción del municipio de Algeciras (Huila), durante un puesto de control sobre la vía que conecta los municipios de Campoalegre y Algeciras. Allí fue interceptado un vehículo tipo Toyota Land Cruiser que, al ser inspeccionado, transportaba ocultos 400 paquetes de marihuana tipo creepy, con un peso total de 435 kilogramos.
Este operativo, que contó con el apoyo judicial de la Policía del Huila, permitió detener al conductor del vehículo, quien fue capturado en flagrancia por delitos relacionados con el narcotráfico. Además de la sustancia ilícita, se incautaron el automotor, dos teléfonos celulares, un radio de comunicación y documentos que evidencian transacciones financieras entre estructuras armadas ilegales.
Según labores de inteligencia, la marihuana fue producida en el municipio de Jámbalo (Cauca) y tenía como primer destino el departamento del Caquetá. Desde allí sería movilizada hacia territorio internacional, específicamente a Perú y Brasil, como parte de una red transnacional de narcotráfico.
Durante la inspección fueron hallados dos recibos de pago que vinculan directamente a las estructuras armadas organizadas: GAO-r Bloque Central Jacobo Arenas, estructura Dagoberto Ramos y Bloque Central Isaías Pardo, frente Ismael Ruiz. En dichos documentos se evidencian pagos por 12 millones y 4 millones de pesos, recursos que confirman el sostenimiento económico de estas organizaciones criminales.
La investigación revela además que estas estructuras adquieren la marihuana en Colombia por valores entre $10.000 y $30.000 por kilogramo, y la comercializan en el exterior hasta por $6 millones por kilo, lo que representa millonarias ganancias ilícitas que son destinadas a financiar actividades delictivas y armadas.
El cargamento decomisado equivale a cerca de 800.000 dosis personales, considerando que una dosis estándar de marihuana se estima en 0,5 gramos. Esta cifra evidencia la magnitud del daño potencial tanto en materia de seguridad como de salud pública, al tiempo que refleja el impacto directo que estas operaciones tienen sobre la criminalidad transnacional.
Con esta incautación, el Ejército y la Policía asestan un duro golpe a las finanzas de las redes de narcotráfico que operan en el sur del país, reforzando su compromiso con la defensa del orden, la seguridad nacional y la salud de los ciudadanos.













































































