Cambios de horario, cansancio, guayabo entre otros son algunos de los síntomas que dejan las fiestas de fin de año. ¿Cómo afrontar la llegada al trabajo?
Por Jhon Erick Villanueva
Las fiestas se acabaron. Llega la hora de volver a la normalidad y de empezar el 2019 con pie derecho. Pero la productividad y el entusiasmo han caído; los efectos de las vacaciones dejan sus secuelas.
Después de pasar días de excesos de comida y alcohol, de reuniones sociales y patrones irregulares de sueño, volver a la rutina laboral cae como un baldado de agua fría. Este porrazo contra la realidad es también llamado jet-lag social, una especie de desasosiego y de desorden mental provocado por un brusco cambio en el estilo de vida.
Los síntomas generales de esta clase jet-lag o ‘síndrome post vacaciones’ incluyen sensación de lentitud, sueño, desmotivación, indigestión, descompensación horaria, dificultad para concentrarse y memorizar, torpeza y fatiga en general.
Investigadores han encontrado que las emociones negativas asociadas al final del periodo de las fiestas efectivamente existen, aunque no sean un trastorno propiamente dicho, y que el primer paso debe ser justamente aceptar esa realidad y afrontarla. La primera sugerencia es empezar a coger ritmo lentamente, pero sin dejarse abrumar por la pereza.














































































