Niños, niñas y jóvenes de la Institución Educativa El Carmelo, en La Plata, desarrollan investigaciones sobre la calidad del agua, la biodiversidad y el cuidado de su territorio, en alianza con la CAM.
Desde tempranas horas del día, niños y niñas de la vereda Fátima, en el occidente del Huila, caminan con frascos, lupas y cuadernos rumbo a la quebrada Barbillas. Su misión es clara: recolectar insectos acuáticos para evaluar la calidad del agua. Esta actividad hace parte del Proyecto Ambiental Escolar (PRAE) “Sembrando Con-ciencia”, liderado por la Institución Educativa El Carmelo en articulación con la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena – CAM.
El proyecto, que involucra a estudiantes desde primaria hasta grados superiores, busca fortalecer la conciencia ambiental, fomentar el conocimiento del territorio y promover acciones concretas de conservación. La iniciativa nació en 2020 con huertas escolares y hoy se ha convertido en una estrategia institucional con impacto regional.
Durante las jornadas, los estudiantes realizan diversas actividades: medición del caudal de la quebrada, análisis de macroinvertebrados, avistamiento de aves y exploración de la biodiversidad local. Además, integran conocimientos de ciencias naturales, matemáticas y física, aplicando en campo lo aprendido en clase.
“Los niños identifican insectos que indican si el agua está limpia o contaminada, y expresan su preocupación cuando ven basura en el afluente. Lo más valioso es que quieren transmitir este conocimiento a sus familias para proteger los recursos naturales”, expresó Maristerlia Ortigoza, docente de la sede Fátima.
En paralelo, estudiantes de grados décimo y once realizan mediciones de caudal con apoyo técnico de la CAM, utilizando métodos como el flotador artesanal y el caudalímetro profesional. Esta información permite conocer el estado del afluente que abastece el acueducto del municipio de La Plata y sus veredas.
“Este monitoreo participativo articula conocimientos técnicos con saberes locales. También hemos incorporado el avistamiento de aves y la plataforma eBird, conectando a los estudiantes con redes internacionales de ciencia ciudadana”, destacó Diana Maribel Oviedo, profesional del Plan de Manejo Ambiental de la microcuenca Barbillas.
Además del monitoreo, la CAM adelanta acciones complementarias como instalación de filtros verdes, hornillas ecoeficientes, composteras, huertas caseras y pozos sépticos para mitigar el impacto humano sobre el ecosistema.
Andrea Carolina Lozano, docente y líder del PRAE, resaltó que este tipo de formación permite a los estudiantes apropiarse del conocimiento ambiental desde temprana edad: “No se puede conservar lo que no se conoce. Por eso, trabajamos para que ellos reconozcan la flora, fauna, especies de aves y aprendan a proteger los ecosistemas que los rodean”.
Para muchos estudiantes, como Johan David Urrego, esta experiencia ha transformado su forma de ver el entorno. “Antes veía la quebrada solo como un sitio para bañarse. Ahora entiendo que es una fuente vital de agua para mi comunidad, y eso me ha hecho valorar mucho más lo que tenemos”.
Con actividades en nueve sedes rurales, el proyecto “Sembrando Con-ciencia” continúa sembrando raíces de compromiso ambiental en las nuevas generaciones del Huila, formando ciudadanos que entienden, valoran y protegen su territorio.














































































