Diez años han pasado desde que el periodismo huilense y colombiano recibió uno de los golpes más duros de su historia: el asesinato de Flor Alba Núñez Vargas, periodista laboyana reconocida por su valentía, compromiso social y trabajo incansable en favor de la verdad.
El 10 de septiembre de 2015, Flor Alba fue asesinada a sangre fría frente a las instalaciones de la emisora La Preferida, en Pitalito, donde dirigía su programa Red Noticias. Con tan solo 31 años, esta comunicadora, que también trabajó para Canal 6, Nación TV y el diario La Nación, se había convertido en una voz imprescindible para la comunidad, denunciando con firmeza problemas de seguridad, corrupción y las múltiples desigualdades sociales de la región.
Su muerte, captada por cámaras de seguridad, conmocionó a Pitalito, al Huila y al país entero. El autor material del crimen, Juan Camilo Ortiz, alias “El Loco”, fue capturado días después en Sucre y condenado en 2017 a 47 años y 6 meses de prisión por homicidio agravado y porte ilegal de armas. Ortiz, un delincuente con antecedentes por tentativa de homicidio, disparó por la espalda a Flor Alba mientras huía en motocicleta conducido por su cómplice Jaumeth Albeiro Flórez, alias “Chory”.
Aunque el sicario recibió condena, el caso continúa siendo un símbolo de impunidad, pues los autores intelectuales no han sido plenamente identificados ni judicializados. La pregunta sobre quién ordenó su asesinato y por qué motivos permanece sin respuesta, incluso una década después.
Flor Alba no solo era periodista. Estudiaba Licenciatura en Lengua Castellana y soñaba con convertirse en docente. Estaba en prácticas en la Institución Educativa Montessori de Pitalito, donde compartía con entusiasmo su amor por la lectura y el lenguaje, convencida de que la educación podía transformar vidas. Su faceta social también era reconocida: ayudaba a los más necesitados, gestionaba donaciones y brindaba apoyo a comunidades vulnerables.
Su legado, sin embargo, sigue vivo. Iniciativas como Proyecto Pitalito y Pitalito sin Censura nacieron como homenaje a su memoria, buscando mantener la voz crítica y combativa contra la censura y la violencia que enfrentan los periodistas en Colombia.
El asesinato de Flor Alba Núñez hace parte de una dolorosa lista: en las últimas cuatro décadas, 153 periodistas han sido asesinados en Colombia por ejercer su labor. Organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y el Círculo de Periodistas del Huila insisten en la urgencia de esclarecer este caso, no solo por la justicia que merece la comunicadora, sino porque representa la necesidad de proteger a quienes aún hoy arriesgan su vida por contar la verdad.
A diez años de su partida, Pitalito recuerda a Flor Alba no con silencio, sino con memoria viva. Su voz fue apagada por la violencia, pero su ejemplo continúa inspirando a periodistas, estudiantes y comunidades que creen que la verdad, la justicia y la dignidad social son causas por las que vale la pena luchar.















































































