En una tierra golpeada por la violencia, el olvido y la falta de institucionalidad, la memoria se ha convertido en una forma de resistencia. Esa es la misión de Gonzalo Díaz, periodista, gestor cultural e historiador autodidacta, quien durante décadas ha dedicado su vida a rescatar, proteger y difundir la historia viva del Chocó.
Desde su trabajo como coordinador de comunicaciones de la Universidad Tecnológica del Chocó y director de la emisora institucional, Gonzalo lidera una de las apuestas culturales y sociales más significativas del departamento: la preservación del archivo histórico y el impulso de la Hemeroteca Digital del Chocó, un proyecto que quiere consolidarse como herramienta clave para reconstruir el tejido social, reivindicar la identidad regional y romper el ciclo de la repetición de la violencia.
Su labor, más allá del periodismo, ha sido un ejercicio de arqueología documental. Escarbando entre cajas, cintas, fotos y libros, ha logrado conformar una colección patrimonial única en la región, guardada en un pequeño cuarto refrigerado, ajeno a la humedad inclemente que todo lo deforma. En ese lugar se resguarda buena parte de la historia reciente del departamento: periódicos como La Opinión, El Día, El San Juan, ABC o Horizonte Chocoano; obras literarias de autores chocoanos; fotografías y videos inéditos, y documentos sonoros que componen un relato diverso y plural del Pacífico colombiano.
Un archivo que resiste el abandono
La Hemeroteca Digital Efraín Gaitán Orjuela —nombrada así en honor al sacerdote y periodista que digitalizó más de 65 tomos de prensa local— es hoy una joya documental para investigadores, estudiantes y comunidades. Fue posible gracias al apoyo del Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional, que aportó valioso material en microfilm y permitió encontrar piezas como El Indígena Chocoano, primer periódico de la región, publicado en 1834.
“Este centro alberga varias colecciones patrimoniales de gran importancia. La Sala Chocó es una de ellas, con literatura local, y la hemeroteca es otro pilar. Muchos de los materiales estaban deteriorándose y debíamos actuar rápido”, explica Díaz.
Los periódicos, antes de digitalizarse, pasan por un proceso de limpieza, restauración básica y escaneo. Luego, son editados, marcados y cargados a la plataforma digital. Algunas ediciones están incompletas —muchas veces, por lectores que recortaban imágenes o artículos—, pero siguen siendo testimonio único de una época.
Un espejo del pasado… y del presente
Uno de los hallazgos más impactantes en este archivo fue una edición de 36 páginas del periódico ABC, dedicada al homenaje póstumo a César Conto Ferrer, político liberal cuyos restos fueron traídos desde Guatemala en 1934. Otro elemento revelador es la recurrencia de titulares y promesas incumplidas a lo largo de las décadas: la carretera Panamericana, la vía Quibdó–Medellín, los canales interoceánicos… siguen repitiéndose en la agenda nacional sin soluciones definitivas.
“Ver las noticias de hace 40 años es entender que los titulares son los mismos. La violencia y el abandono se reciclan”, afirma Díaz, convencido de que preservar estos archivos es una manera de advertir y reflexionar.
En palabras del propio Gonzalo: “La memoria no es un lujo. Es un derecho y una necesidad para construir paz. Estos archivos permiten reconocer a nuestras comunidades, legitimar sus luchas y darles una voz propia”.
Más allá del papel
El trabajo de Gonzalo Díaz no se limita al papel impreso. Desde el Centro Nacional de Estudios y Documentación de las Culturas Afrocolombianas de la Universidad Tecnológica del Chocó, también ha impulsado la creación de un archivo fílmico con más de 800 documentales y una colección musical que rescata la riqueza sonora del Pacífico, especialmente la chirimía tradicional.
La emisora universitaria, con más de 45 años de historia, también alberga un legado musical que será intervenido para su preservación. El archivo es alimentado y cuidado junto a estudiantes de comunicación social y periodismo, quienes hoy comprenden que conocer el pasado es fundamental para transformar el futuro.
Vigías de la historia
Díaz hace parte de una “red de vigías del patrimonio cultural” del Chocó, recientemente conformada con 34 personas tras un diplomado especializado. Esta red vela no solo por archivos, sino también por bienes arquitectónicos como la Catedral de Tadó, hoy en grave riesgo por el deterioro estructural.
Uno de los hitos más recientes de este proyecto fue el lanzamiento del documental Tinta indeleble el pasado 30 de mayo, pieza audiovisual que narra el proceso de creación de la hemeroteca y rinde homenaje al legado de quienes han luchado por mantener viva la memoria regional.
Incluso, en su búsqueda de fuentes, Díaz llegó al Archivo General de Indias en Sevilla, España, donde encontró mapas coloniales y pinturas sobre la “Provincia del Chocó”, que retratan a indígenas cunacunas, iglesias y viviendas, documentos que serán estudiados y preservados como parte de la narrativa colonial del departamento.
Una trinchera contra el silencio
El archivo liderado por Gonzalo Díaz no es un repositorio estático. Es un espacio vivo, en expansión, que articula memoria, cultura, academia, juventud y comunidad. Un esfuerzo silencioso pero poderoso que resiste el olvido con rigor, tecnología y pasión.
“Curiosamente, viene más gente de fuera a consultarlo que del mismo Chocó. Pero ya los estudiantes de ciencias sociales y comunicación comienzan a usarlo para sus investigaciones”, cuenta el gestor, convencido de que la apropiación de la historia es la base para proyectar un futuro más justo.
En una región donde las heridas del conflicto siguen abiertas, el archivo se convierte en una herramienta de paz. Como concluye Díaz, “sin memoria, no hay justicia, ni verdad, ni reparación posible”.














































































