Mirada al Corazón. Palabra de Dios

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« En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: « ¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Por Jhon Erick Villanueva

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y entregó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.» (Marcos 12, 38-44)

El hombre de todas épocas vive de apariencia y de fachada. Valoramos a las personas y a las cosas por lo abultado de sus carteras, por la moto más grande, por el carro último modelo, por las ropa de marca. En todos los niveles se valora más la categoría en el cargo. Nos gusta sobresalir. Todos tenemos algo de los fariseos del evangelio de hoy. Nos gusta lucirnos y pregonar en voz alto lo que hacemos para que se note y nos adulen. Nos gusta pavonearnos de nuestras buenas obras y queremos que lo tengan presente en nuestra hora final.

Pero Jesús nos presenta otros planes y otras perspectivas, para ello nos pone de ejemplo a una pobre viuda que entrega en el templo como ofrenda aun lo que le hace falta, no aquello que le sobra. Jesús, muy observador, destaca la grandeza de esta mujer. Y lo ha hecho humildemente, para que nadie se entere, lo ha hecho desde el corazón. Hoy esta viuda pasaría desapercibida en nuestra sociedad actual a la que le gusta exhibir las “obras de caridad” de tantos famosos que de paso se hacen publicidad y que apenas dan una mínima parte de lo que les sobra.

Quién se iba a fijar en esta pobre mujer. Menos mal que lo hace Dios, que no se fija en las apariencias, sino en el corazón. Porque para Dios son los humildes los que valen de verdad, los que hacen las cosas no para que los vean, sino porque lo sienten. Tanta gente solidaria que no sale en los periódicos, tanta gente sencilla que no es noticia pero que gracias a esos gestos sencillos de amor y solidaridad el mundo va mejorando.

Tantos pequeños detalles cotidianos que tienen para Dios un valor extraordinario aunque no salgan en la televisión. Hoy nos pide Dios mirar al corazón, no a la exterior. No despreciemos a nadie, todos somos importantes, por pequeño que sea nuestro trabajo, sea en la sociedad o en la Iglesia. Valoremos a las personas por lo que son, no por lo que tienen o exhiben. Demos de corazón, no de lo que nos sobra, sino de lo que nos cuesta. Como decía la madre Santa Teresa de Calcuta: dar hasta que duela. Porque si no duele, si no cuesta, no tiene valor. Descubramos en nuestra sociedad aquellas personas que son ejemplo silencioso de amor y de solidaridad.

Nota: el Próximo domingo 18 de noviembre celebramos la Segunda Jornada Mundial de los Pobres, oportunidad que nos invita a preguntarnos, qué estamos haciendo por los Pobres de nuestra Parroquia, de nuestro Barrio, de nuestra Vereda, de nuestra Comunidad, de nuestra Empresa?. Mail: elciast@hotmail.com

Domingo 11 de Noviembre de 2018-P. Elcías Trujillo Núñez (T.O Ciclo B Dom 32)

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