Sombrero de pindo, camino a Patrimonio Nacional

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La Comisión Quinta de la Cámara de Representantes de Colombia avanza en el proyecto de ley que busca declarar la tejeduría del sombrero de pindo como Patrimonio Cultural de la Nación, un paso clave para la preservación de las tradiciones ancestrales y el fortalecimiento del sector artesanal en el Huila.

La iniciativa, impulsada por la congresista huilense Leyla Marleny Rincón Trujillo, busca exaltar un oficio milenario, salvaguardar el recurso natural de la palma de pindo y apoyar las economías locales que dependen de esta práctica artesanal. El proyecto, radicado bajo el número PL 11805/2024C, ya superó el primer debate en la Cámara y se perfila para su segundo trámite en el Senado antes de diciembre, con el objetivo de convertirse en ley al cierre de la legislatura.

Según Rincón Trujillo, “esta norma es un tributo a las manos indígenas y campesinas que, desde hace más de 250 años, transforman la fibra de pindo –una variedad de caña flecha endémica de la región– en sombreros, pavas, bolsos y accesorios que narran nuestra identidad”.

El Huila cuenta con más de 500 artesanos dedicados a este oficio, siendo Palermo el municipio referente, donde la palma se cosecha en las riberas del río Magdalena. La tejeduría de pindo, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial Departamental por Decreto 1899 de 2011, se distingue por su trenzado fino y flexible, similar al sombrero vueltiao zenú, pero con texturas rústicas adaptadas al clima opita. Un sombrero auténtico puede requerir hasta 20 horas de labor manual, desde la raspadura de la fibra hasta el blanqueo natural, y se ha convertido en un emblema del Sanjuanero Huilense, festival que atrae a miles de visitantes cada año.

Paralelamente, la Secretaría de Cultura y Turismo del Huila, en alianza con Artesanías de Colombia y la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), trabaja en un Plan Especial de Salvaguardia para el sombrero de pindo, alineado con la Convención UNESCO de 2003 para el Patrimonio Inmaterial. Este plan incluye talleres de transmisión generacional y la siembra sostenible de palma en lotes municipales.

Además, la SIC ha reforzado la Denominación de Origen del Sombrero de Suaza, otorgada en 2016, protegiendo su origen geográfico y combatiendo falsificaciones. La Escuela de Pindo en Palermo, desde 2009, ha formado a más de 500 jóvenes en este arte, asegurando la continuidad del oficio.

Con exportaciones artesanales en aumento –el Huila facturó $5.000 millones en 2024–, la combinación de esfuerzos legislativos y territoriales posiciona al sombrero de pindo como un puente entre tradición cultural y desarrollo sostenible. Para la congresista Rincón Trujillo, “es hora de que el Congreso reconozca este tesoro huilense como un activo nacional, asegurando su brillo por generaciones”.

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