Una coja experiencia entre Colombia y Japón

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Para iniciar este relato, quiero, en primer lugar y momento: dar gracias.

Gracias a Dios, a la vida, al Ministerio de Igualdad y Equidad, a la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y a la Discapacidad.

Ahora, aclarando el significado de «coja», este no es sinónimo de persona con dificultad para caminar (aunque hablemos de discapacidad) o de cosa corta, tampoco es una conjugación del verbo ‘coger’; «coja» es el acrónimo de las palabras: Colombia y Japón.

En este relato les compartiré un poco de lo que vivimos, mi Asistente Personal y yo, en la Prefectura de Okinawa, Japón. Okinawa es una isla inmensa, inspiradora, bella, intrigante, muy accesible, bonita y con demasiados apreciativos; y se encuentra ubicada al otro lado del mundo, viéndola desde Colombia. Está rodeada y bañada por el Mar de China y por el Océano Pacífico.

Se sufrió un poco con el final del invierno y se contempló algo de la belleza primaveral que apenas comenzaba. Llegamos al final de febrero y estuvimos hasta mediados de marzo de 2025. ¡Hermosas flores!

La aventura comenzó al aplicar a una beca de estudio para conocer y aprender sobre la Consejería Entre Pares, la Asistencia Personal y el Modelo de Vida Independiente para las Personas con Discapacidad. Todo este conocimiento fue adquirido desde la cultura japonesa y su visión de un mundo inclusivo.

Académicamente, fue otra gran experiencia: todos los docentes (de hecho, se les llama ‘Sensei’) son Personas con Discapacidad, la barrera y oportunidad de idioma, hizo que el mensaje fuera corto y concreto. El tiempo no es una unidad de medida para ellos, es un maestro de la optimización. No se tomaron apuntes, no era necesario, su metodología de teoría y práctica fue suficiente para aprender y enseñar. Todo funcionó como un relojito.

La experiencia con la comida fue una locura. El choque con el idioma, con los nombres, con los ingredientes y los sabores, no se hicieron esperar, empezando con el «Tea japonés» y sus variedades. Obvio que no íbamos a encontrar un sancocho de pollo o tamal huilense, pero sí se encontró un restaurante McDonald’s, un KFC, muchos cárnicos apanados y variedad de pan que amortiguaron la experiencia. Si no te gusta el pescado o los mariscos, debes llevar paciencia e intención de probar cosas nuevas, de lo contrario, la experiencia gastronómica no te será tan agradable. No se consigue papa amarilla para una salchipapa a la colombiana.

Acuario Churaumi de Okinawa, Japón.
Acuario Churaumi de Okinawa, Japón.

Turísticamente, para las Personas con Discapacidad usuarias de silla de ruedas, la accesibilidad a los espacios físicos y a los sitios de interés turístico, es un sueño hecho realidad para muchos colombianos como yo. El Acuario Churaumi de Okinawa es, sin duda alguna, un ejemplo de inclusión social de la discapacidad en cuanto al espacio físico. El sistema de transporte es otra parte de la bandera inclusiva que se ondea por toda la isla.

¿Qué si vivimos algo diferente? Sí, 3 diferencias muy grandes: la primera, aunque Okinawa es parte de Japón, no es como se muestra en las películas y videos; la segunda, la empatía y respecto con y por la discapacidad, es cultural y hereditaria; y por última, su capacidad inmediata para solucionar imprevistos. ¡es admirable!

En fin, el conocimiento adquirido, la experiencia, las herramientas socializadas y la visión japonesa respecto a la discapacidad, fortalecieron mi perfil personal y profesional al servicio de la sociedad. Algo similar ocurrió con mi Asistente Personal.

¡Gracias por leer y compartir!

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