Párroco de Hobo acusado de abuso sexual

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Una mujer denuncia haber sido abusada en varias ocasiones por el párroco de Hobo cuando ella era menor de edad.

Por: Esteban Valderrama

Una profesional en administración de empresas de 31 años de edad denuncia haber sido objeto de abusos sexuales por parte de Jesús Joaquín Martínez, párroco de la iglesia San Juan Bautista del municipio de Hobo, cuando ella era menor de edad. Según la víctima, estos hechos tuvieron lugar en tres parroquias de la capital de Huila.

La víctima realizó una publicación en redes sociales y envió una misiva al obispo de la diócesis de Neiva, monseñor Froilán Casas, donde narro con detalles los vejámenes a los cuales fue sometida al parecer por el sacerdote Jesús Joaquín Martínez.

Los abusos

Hacia el año 2000 la víctima vivía junto a su hermana en la casa cural de la iglesia espíritu santo del barrio Chicala en la ciudad de Neiva. “El padre iniciaba masturbándose delante de mí, me manoseaba los senos, las nalgas, me desnudaba a la fuerza y me introducía los dedos en la vagina. La primera vez que lo hizo sangré demasiado. Me hacía con la lengua en las partes íntimas. Yo en ese instante sólo cerraba mis ojos. Él siempre me decía al oído en forma de susurro que no me metía el pene porque me dejaba embarazada y que por eso no lo hacía y me metía los dedos a la fuerza porque a mis pantalonetas él le dañaba los cauchos de tanto jalar porque yo no me quería dejar, entonces, los cauchos de mis pantalonetas no duraban”, narra crudamente la víctima denunciante, de quien nos reservamos el nombre por respeto a su integridad.

La revela en su escrito otros detalles de los presuntos abusos del sacerdote “Estos manoseos se presentaron en repetidas ocasiones, incluso, cuando íbamos de viaje con los compañeros de trabajo de él, del Sena, él era capellán del Sena en ese entonces, íbamos en el bus y él me metía los dedos, tapaba con una cobija. Yo me hacía al lado de él porque él así lo disponía y yo pues era una niña de 12 años” afirma la mujer de 31 años y que además estos abusos también tuvieron lugar en una finca de la vereda La Ulloa del municipio de Rivera, al parecer de propiedad del sacerdote, “Él nos llevaba a todas partes y pues nos llevaba a esa finca, con el fin de cuidarnos supuestamente” Agregó la mujer denunciante.

Los abusos no pararon ahí, según la víctima, el martirio perpetrado por el Párroco Jesús Joaquín Martínez continuo en la iglesia del barrio Las Palmas de la ciudad de Neiva “Las violaciones continuaron y esta vez, más seguido. Inclusive, él me decía que eso lo hacía para ayudarme, ya que mis papás no tenían plata, eran separados y que pobrecitos mis hermanos y que por eso yo debía permanecer con él. Efectivamente, mis padres se habían divorciado, éramos cuatro hermanos, éramos pobres y mis padres nos dejaron al cuidado de él a tres, a mi hermana, a mi hermano y a mí” y agrega, “Él me decía que no fuera a decir nada, que eso era normal, que no le fuera a contar a mi hermana”.

Los abusos saltaron de Las Palmas a parroquia San José de Neiva a donde fue trasladado el sacerdote “El padre fue trasladado a la parroquia San José, a donde también me llevó a vivir con él. En ese entonces mi hermana ya había terminado la carrera universitaria y vivía sola en un apartamento, mientras que yo continuaba con él en la casa cural” continua la narración de la víctima de 31 años.

El acuerdo

La victima reveló que tiene en su poder un documento firmado por el sacerdote presuntamente agresor, el padre Martínez, donde reconoce y acepta los vejámenes sexuales a las que sometió a la mujer denunciante y pacta la entrega de 200 millones de pesos como reparación pos sus actos. “Yo a raíz de todo esto que él me hizo, le hice firmar un acuerdo donde yo narro los hechos de los que fui víctima por parte de él, desde los 12 y hasta los 18 años de edad. Hice que él me hiciera una reparación por acceso carnal abusivo. Me dio la suma de $200 millones, pensando que con ese dinero puede remediar las cosas que me hizo, pero yo no quiero ningún dinero, yo quería que él aceptara y asumiera las consecuencias de todo lo que me hizo”, señala la mujer.

El párroco del municipio del Hobo, quien es además el párroco del municipio de Algeciras tras la muerte del titula, le habría desembolsado a la mujer los $200 millones, mediante cinco transferencias electrónicas, entre el 10 de junio y el 31 de octubre de 2019.

La respuesta de la iglesia

Tras la comunicación realizada por la presunta víctima el obispo de la Diócesis de Neiva, monseñor Froilán Casas, le contesto en un escrito el pasado 11 de junio que: “Cada persona es responsable de sus actos, máxime cuando es persona natural y mayor de edad. El sacerdote Martínez tiene que responder por sus actos personales. Si ha cometido delitos debe responder ante la ley civil y cada quien tiene derecho a reclamar, en justicia, lo que crea pertinente”,  y además le informó que elevaría copia al vicario judicial de la diócesis para iniciar la respectiva investigación “Le pasaré copia de esta denuncia al señor Vicario Judicial de la Diócesis, quien es el juez eclesiástico para que adelante la investigación preliminar y de acuerdo con el resultado, el Obispo emitirá una suspensión temporal y de acuerdo con la gravedad, será enviada a la Congregación de la Doctrina de la Fe, que podría determinar una suspensión definitiva del ministerio sacerdotal. Lo demás, le corresponde a la ley civil” fue la respuesta del obispo de Neiva.

En efecto, el sacerdote Ruber Fierro Cleves, vicario judicial de la Diócesis de Neiva, asumió la investigación interna en contra del padre Martínez. Llamó a la denunciante a rendir personalmente versión de los hechos y decidió poner el caso en conocimiento de la Fiscalía. En los próximos días, monseñor Casas Ortíz procedería a la suspensión temporal del sacerdote Martínez.

Respuesta del Obispo de Neiva

Respuesta del obispo

El sacerdote Jesús Joaquín Martínez de 74 años, denunciado por la profesional de 31 años, manifestó no referirse a los cuestionamientos de la mujer. Entre tanto se espera que avancen las investigaciones tanto en la iglesia católica como en la fiscalía.

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